Reorganización Ciudadana y Comunidades del Bien Común

participacion-ciudadana

La Reorganización Ciudadana es un proceso de emancipación civil que confluye con otras iniciativas como la Economía del Bien Común (en adelante, EBC), Sociocracia.Net, TSG España (en adelante, Sociocracia) y el Modelo Koru. Como resultado de la suma de todas ellas surge el proyecto Comunidades del Bien Común, que se configura como una triple propuesta que aúna los contenidos y principios de la EBC aplicados al ámbito comunitario, la robusta estructuración social que aporta la Sociocracia y el abanico de métodos para estimular una participación grupal generalizada, gracias al Modelo Koru .

La idea central es facilitar la creación de ​colectivos y estructuras que permitan la participación ciudadana en los procesos de deliberación y decisión política que afectan a los barrios y ofrecer posibilidades de formación y networking para aquellos colectivos que ya están trabajando en este sentido.
La herramienta principal que está en la base de la Reorganización Ciudadana es la Sociocracia, un modelo organizativo que permite estructurar el trabajo colectivo de una manera eficiente, ágil, transparente, colaborativa y en continuo desarrollo.

Los eventos propuestos en esta página tienen que ver con la visita a España de Edwin John, fundador de Neighbourhood Community Network (NCN) en India, cuyo trabajo ha inspirado la creación de centenares de parlamentos de barrio en las regiones de Tamilnadu-Pondicherry y que tiene estatus consultivo en ECOSOC (ONU).
Consideramos que esta visita ofrece una muy valiosa oportunidad para aprender desde la experiencia de estos proyectos, crear visiones y adquirir herramientas que puedan sostener el trabajo innovador de muchos colectivos en el territorio Español.

​¡Os invitamos a descubrir esta propuesta!

Anuncios

Charla en la parroquia San Juan de la Cruz: NAIM, un ejemplo de entidad del bien común en Málaga

Charla NAIM

Creemos que una buena manera de entender en qué consiste la propuesta de la Economía del Bien Común es conocer a alguna entidad que esté asociada a esta corriente. Por ello os invitamos a asistir a la charla que impartirá Javier Alcaide, tesorero de Nueva Alternativa de Intervención y Mediación (NAIM), asociación malagueña que tiene hecho el Balance del Bien Común, dedicada principalmente a la inserción social y laboral. Además de hablar sobre lo que significa para ellos ser entidad del bien común, en su calidad de consultor de la EBC, hablará de experiencias de municipios del bien común y sobre todo lo que se le plantee sobre este modelo económico alternativo.

Os animamos a asistir y a invitar a otras personas interesadas en modelos económicos alternativos al basado en el enriquecimiento olvidando a la persona y al medio ambiente.

Merkaético El Cenacho sigue dando pasos en la Economía del Bien Común

Merkaético El Cenacho: Tienda Online | Tienda de productos ...

Merkaético El Cenacho es una cooperativa de consumo sin ánimo de lucro que busca la soberanía alimentaria a través de la herramienta de una tienda física y online con productos principalmente de Málaga, Agroecológicos y de Comercio Justo. En la actualidad cuenta con cerca de cuarenta personas socias que realizan gran parte de su compra en la cooperativa. Últimamente han incorporado la fruta, verdura y el pan ecológico en su oferta.

Nace para transformar la realidad desde el consumo, convencida de que nada cambiará realmente si no cambiamos nuestros hábitos como personas consumidoras. Por eso trabajan también por la concienciación crítica, porque cada acto de consumo construye sociedad, más allá de las palabras… Aún no es viable y está gestionada por voluntariado, pero en su objeto social está también la creación de puestos de trabajos dignos y justamente remunerados.

En este sentido, y como parte de su opción por poner a la persona en el centro de la economía y de toda la actividad humana, Merkaético ha querido emprender el camino hacia su Balance del Bien Común, orientado y guiado por Javier Alcaide, consultor de la EBC Málaga.

Piensan que la Economía del Bien Común refleja de una manera significativa la razón de ser de la actividad cooperativizada, democrática, participativa, transparente y que busca la justicia social en la economía y en el comercio. Quieren ser viables pero con criterios justos.

bbc merkaetico

Ahora les queda todo el camino por delante, pero es en el mismo camino donde irán aprendiendo, revisando, mejorando y, en fin, haciendo cooperativa.

Unas recomendaciones en el Día del Libro

Día Internacional del Libro y del Idioma | Evergreen ...

Hoy celebramos el Día del Libro y para todas aquellas personas que estéis interesadas en profundizar sobre la Economía del Bien Común, aquí os dejamos unas recomendaciones.

La economía del bien común

Hay algo que funciona más allá del capitalismo y del comunismo La economía del bien común, el modelo económico alternativo de Christian Felber, ha despertado un enorme interés en todo el mundo. Prueba de ello es que en menos de un año, centenares de ciudadanola economia del bien comun-christian felber-9788423412808s, políticos, asociaciones y empresas se han unido a esta iniciativa y no parece que esto vaya a acabar aquí. Esta teoría está basada, al igual que una economía de mercado, en empresas privadas e iniciativa individual. Sin embargo, la diferencia con los modelos anteriores estriba en que las empresas no se esfuerzan por competir entre ellas para obtener más beneficio económico, sino que cooperan para conseguir el mayor bien común para la sociedad en su conjunto. En este revolucionario libro, bestseller en Austria y Alemania, se explican detalladamente los principales valores sobre los que se asienta el modelo auspiciado por Felber: dignidad humana, solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social y democracia. ¿El objetivo? Poner freno a la desigualdad social, a la destrucción medioambiental y la pérdida de sentido y democracia que reina en nuestros días. ¿Te apuntas al cambio? www.economia-del-bien-comun.org Sigue leyendo “Unas recomendaciones en el Día del Libro”

La EBC de Málaga se opone a la destrucción del paraje natural y arqueológico de Arraijanal

IMG-20180419-WA0019

Unas trescientas personas participaron ayer en la manifestación convocada por la asociación de vecinos Almar, de Guadalmar, para rechazar la construcción de La Academia del Málaga en Arraijanal. La marcha de protesta duró unas dos horas y se inició pasadas las siete y media de la tarde junto al centro ciudadano de San Julián, para finalizar junto a la valla de las obras de la ciudad deportiva. «Arraijanal, paraje natural» fue uno de los lemas más coreados en la protesta, en la que los vecinos mostraron pancartas con la imagen y el nombre de algunas de las especies animales y vegetales que, según denuncian, se verán dañadas por la construcción que ha comenzado en un 21% del paraje. El resto del ámbito se destinará a un parque metropolitano para el que la Junta ya ha encargado un diseño.

IMG-20180419-WA0018

El campo de energía de la Economía del Bien Común se sumó a esta protesta porque considera que hay que salvar a la única playa virgen del municipio y proteger a los importantísimos yacimientos arqueológicos situados en esa zona.

Consideramos que es una zona a la que hay que preservar por su cercanía al Paraje Natural Desembocadura Río Guadalhorce, que reúne los requisitos de contener elementos representativos, singulares, frágiles o de especial interés ecológico.

Además, el conjunto arqueológico del sector podría tener una importancia similar a Baelo Claudia, en Cádiz, o los Dólmenes de Antequera, pues reuniría restos fenicios, cartagineses y romanos en una zona única en Europa, la que comprende el Cerro del Villar (donde se ha confirmado la existencia de una villa fenicia intacta), el enclave de San Julián, la necrópolis de Villa Rosa y la zona subacuática del Guadalhorce, además de la villa, la factoría y la necrópolis acreditadas en el propio Arraijanal.

Protesta por la construcción de la Academia del Málaga en Arraijanal

Rasgos fundamentales de la EBC (y 12): profundización en la democracia

Democracia

“Tomando la palabra en su rigurosa acepción,

no ha existido nunca verdadera democracia y no existirá jamás”.

(Jean-Jacques Rousseau)
Aunque formalmente vivimos en una democracia, cada vez menos personas sienten que pueden realmente participar en la vida social. Cada vez más a menudo los gobiernos toman decisiones que van en contra de las necesidades y los intereses de la mayoría de la población: la desregulación de los mercados financieros; la no desmembración de bancos sistémicos; la privatización de servicios públicos como los suministros de agua o de energía, la red ferroviaria, el servicio de correos o los bancos; la patada a la competencia local (pymes y comercios locales) mediante tratados de libre comercio; la liberalización de la circulación de capital hasta en el último paraíso fiscal; la tolerancia de la desigualdad salarial hasta en una proporción de trescientas cincuenta mil veces; la implantación de manipulación genética en la agricultura; la legalización de patentes de seres vivos; el tratado EURATOM; la obligación de rearme según el Tratado de Lisboa; la brutal represión de los manifestantes en la cumbre del clima de Copenhague, las torturas de Guantánamo, o el ataque contrario a las leyes internacionales en Iraq. Con un proceso democrático directo, en la mayoría de los países seguramente ninguna de estas decisiones habría obtenido una mayoría absoluta. Aun así, se decidieron formalmente por gobiernos y parlamentos democráticamente legitimados. Las causas de la creciente distancia entre ciudadanos y sus representantes son varias:

  • Quien sólo puede votar una vez cada cuatro o cinco años el programa de un partido político en realidad no tiene nada. Las promesas electorales son tan inflacionarias como no vinculantes. Cuando el gobierno no cumple sus promesas, los votantes se vuelven en gran medida impotentes. Tenemos que esperar hasta las siguientes elecciones, y entonces podremos «castigar» al gobierno por haber incumplido lo que consideramos una promesa especialmente importante. Pero ¿cómo? ¿Tenemos que cambiar de partido político? ¿Hay algún partido cuyo programa en general me guste más? ¿Y qué pasa si no hay absolutamente ningún partido de los que se presentan cuyo programa contenga los temas para mí más importantes? ¿Qué pasa si el partido «castigado» no entiende por qué ha sido castigado, porque no es posible castigar por una única decisión, sino sólo por la totalidad de la legislatura?
  • Las élites económicas se funden cada vez más con las élites políticas. A menudo colocan altos ejecutivos o grandes empresas directamente en el gobierno, y ponen a ministros y cancilleres en los grupos de presión. Una pequeña muestra: el ex presidente José María Aznar es consejero de Murdoch; el ex presidente Felipe González es consejero de Carlos Slim y el ex ministro de economía Pedro Solbes es presidente de Barclays España. Y al revés, en Alemania ocupan directamente altos cargos de la administración pública unos trescientos funcionarios «prestados» de grandes corporaciones. Los banqueros más poderosos redactan la normativa de rescate de los bancos, y los parlamentos la ratifican. El problema de esta intimidad social entre política y economía se vuelve más candente cuanto más ricas y poderosas se vuelven las élites. Esto muestra que las élites económicas son el problema en sí mismo, y endurece la reivindicación de la limitación de las desigualdades. Las élites materiales están en contradicción con una sociedad democrática en la que todas las personas deberían tener los mismos derechos, las mismas oportunidades y las mismas posibilidades de participación.
  • Estas élites también tienen una influencia desproporcionada sobre los medios más relevantes: a través de contactos personales con directivos de los medios que buscan y cuidan ese contacto para asegurarse una fuente de información; compartiendo los mismos valores con las élites mediáticas (los poderosos, cuando se trata de obtener poder, son altamente cooperativos); a través de la inserción de publicidad de aquellas entidades de las que dependen económicamente los medios; y en forma de control directo sobre la propiedad (muchos periódicos y cadenas de televisión pertenecen a bancos, inversores financieros e incluso corporaciones armamentísticas). Esto no debería ser posible.
  • También la principal corriente científica sigue en muchas ocasiones la opinión de los poderosos. A decir verdad, las universidades públicas ofrecen siempre sitio a enfoques alternativos, pero la «corriente principal» fluye paralela al concepto del mundo de los poderosos, porque a) muchos intelectuales provienen de buena familia y toman partido para los de su propia «clase»; b) como consecuencia de la liberalización, a las universidades se les asignan cada vez más fondos de A decir verdad, las universidades públicas ofrecen siempre sitio a enfoques alternativos, pero la «corriente principal» fluye paralela al concepto del mundo de los poderosos, porque a) muchos intelectuales provienen de buena familia y toman partido para los de su propia «clase»; b) como consecuencia de la liberalización, a las universidades se les asignan cada vez más fondos de terceros provenientes de la economía; y c) algunos grupos de presión privados no sólo provocan la escasez de dinero público, sino que se aprovechan de ello para colocar a personas afines a su ideología en las plazas destinadas a profesores invitados de las universidades.
  • Los think tanks (laboratorios de ideas) trabajan para aquellos que les pagan. Por norma general con círculos económicos influyentes cuyas necesidades poco tienen que ver con las necesidades de la mayoría de la población. Por ejemplo, la Iniciativa Nueva Economía de Mercado Social, una institución que tiene poco de círculo de intelectuales vinculados a la educación o de cocina para pobres, y parece más una campaña de las poderosas asociaciones del sector industrial para la descomposición del Estado de bienestar solidario.
  • Los partidos políticos son financiados por empresas, con los resultados correspondientes: en Estados Unidos los lobbies financian directamente a los parlamentarios. Dos ejemplos: los diputados del congreso que aprobaron la normativa de los derivados financieros recibieron la cantidad de 940.000 dólares estadounidenses, mientras que aquellos que votaron en contra obtuvieron veintisiete millones de dólares. Los partidarios del control de la Reserva Federal recibieron 40.000 dólares; los detractores, diez millones de dólares. La ley desapareció sin pena ni gloria.
A causa de estas condiciones y desarrollos, la democracia se encuentra en una seria crisis. Si permitimos que queden intactas las desigualdades económicas, los lobbies y la concentración de medios, y reducimos la «democracia» a un voto para un partido político cada cuatro o cinco años, entonces ésta se suprime a sí misma. Para conseguir una democracia viva, se tiene que empezar por desligar la política de la economía, así como limitar las desigualdades. Y finalmente llegar hasta una consolidación histórica de los derechos de participación y control democráticos en la que el mayor número posible de personas tiene que poder debatir, decidir y participar en el mayor número de planos posibles, incluso en los períodos entre las elecciones y en aspectos democráticos de la vida socioeconómica.
¡Nosotros somos soberanos!
El primer requisito previo al renacimiento de la democracia es el desarrollo de una conciencia soberana. «Soberanos» proviene del latín «superanus» y significa «estar sobre todo». Mientras que con el absolutismo el rey era el soberano y estaba por encima de todo, desde la Ilustración y las revoluciones burguesas, es la población la que debería estarlo; así está expuesto en muchas constituciones. Sin embargo, esta reivindicación teórica casi no se da en la realidad. El único derecho soberano a disposición de la población son la elección de los partidos políticos y la última palabra en las reformas importantes de la Constitución. Esto es demasiado poco para una soberanía real. Ésta tendría que abarcar también que el soberano pueda:
  • elegir un gobierno concreto;
  • revocar al gobierno;
  • corregir al Parlamento en un anteproyecto de ley;
  • poder proponer leyes a votación;
  • modificar la Constitución por iniciativa propia;
  • votar directamente una asamblea constitucional;
  • controlar y dirigir los servicios públicos básicos más importantes.
Actualmente, esto no sucede ni en la Unión Europea ni en Estados Unidos, porque el monopolio está en nuestros representantes: en los Estados nacionales en el gobierno y el Parlamento, en Estados Unidos en el Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes.

Consolidación de la separación de poderes

Rara vez un principio básico no se discute. El principio democrático de la separación de poderes es uno de esos casos fortuitos. Cuanto más elemental nos resulta hoy en día la separación de los poderes del Estado entre Parlamento, gobierno y justicia, y su control recíproco, menos reflexionamos y nos cuestionamos qué pensamiento fundamental se encuentra realmente detrás de dicha separación: ¿cuál es el objetivo esencial de este principio? Se trata de que el poder no debe estar muy concentrado para que no se abuse de él. Ninguna instancia debería ser demasiado poderosa en relación con las demás, porque se acabaría la libertad, y en este caso, la libertad colectiva: la democracia. Hay tanto en juego que el principio de la separación de poderes bien merece una reflexión más intensa y un desarrollo consecuente.

Ya hemos empezado a debatir de hecho el primer paso de este desarrollo: la separación de poderes más eficiente entre pueblo soberano y sus representantes. En realidad, ¿por qué elige el pueblo soberano representantes? Porque en la mayoría de países vive tanta gente que no pueden participar todos de forma coherente en todas las elecciones. La democracia básica encuentra su limitación en el número de personas que participen en ella. Detrás de la elección de gobierno y Parlamento se esconde una separación de tareas; no se trata de crear un nuevo órgano per se más importante que el pueblo soberano. Gobierno y Parlamento son sólo sus agentes (representativos), cuyo objetivo consiste exclusivamente en ejecutar la voluntad del pueblo soberano. Que sea realmente esto lo que hace el gobierno no está garantizado por nada. La tentación de abusar del poder que ostentan temporalmente es mayor cuantos menos derechos de control tiene el pueblo y más poderosos son los grupos de interés que inundan el gobierno. «No hay nada más peligroso que la influencia de grupos de interés privados en los asuntos públicos», escribió Jean-Jacques Rousseau ya en 1762[68]. Sería funesto que el cliente soberano tuviera las manos atadas hasta el siguiente pedido (elección) y sólo le restara esperar, sin amparo, que el gobierno cumpla su voluntad. Entonces sucede justo lo que cada vez se está convirtiendo en más habitual: gobierno y Parlamento se convierten en una «dictadura temporal», porque se someten a los lobbies más más insistentes o incluso han sido impuestos por ellos. El ignorado pueblo soberano puede protestar y manifestarse, pero ¿qué logra con eso, si no tiene ningún derecho? ¿No tiene más sentido que el mandante soberano corrija en cualquier momento al mandatario cuando éste no hace lo que él quiere? Rousseau opinaba que el pueblo soberano debía «limitar, modificar y retirar el poder que había depositado en el gobierno, siempre que quisiera».
Democracia directa en tres pasos
Esto significa por un lado que el pueblo soberano pueda rechazar una ley que le desagrade. Y, por el otro, que pueda proponer y aprobar por sí mismo una ley que no esté incluida en la «oferta» del gobierno. Para ambos casos se puede emplear el mismo procedimiento:
Primer paso: Cada ciudadano o grupo de ciudadanos puede reunir argumentos que apoyen una ley deseada.
Segundo paso: Si esta propuesta de ley encuentra suficientes seguidores, por ejemplo la mitad de un 1 por ciento de la población con derecho a voto, se efectúa una petición de referéndum a nivel nacional.

Tercer paso: Si esta petición de referéndum —recogida de firmas en los centros electorales de todo el país— supera este obstáculo ampliamente, por ejemplo un 3 por ciento, se somete a un referéndum nacional obligatorio, cuyo resultado pasa a ser un decreto ley vinculante.

La democracia directa está avanzando a nivel mundial: desde 1951 hasta 1960 hubo tan sólo cincuenta y dos referéndums, desde 1991 hasta 2000 ya fueron doscientos, y durante la primera década del tercer milenio llegarán a los mil[71]. En Alemania, en los últimos cinco años, se implantó el plebiscito como instrumento en la mayoría de los Estados federados y también a nivel municipal. En Baviera existen desde 1995 los referéndums; en Tirol del Sur hay una primera forma de democracia —aunque todavía no satisfactoria— desde 2008.

Pese a esta tendencia común hacia una mayor democracia, se siguen manteniendo generalizados y en parte irritantes reparos y miedos contra la democracia directa.
Democracia de tres pilares

Es necesario seguir desarrollando las medidas propuestas del actual modelo unidimensional de la democracia (sólo democracia representativa) hacia una democracia tridimensional: democracia indirecta (representativa), directa y participativa.

  • Democracia representativa: partidos políticos, parlamento y gobierno. Supondría el escenario principal del proceso democrático.
  • Democracia directa: iniciativas de la ciudadanía mediante referendums y derecho a “deselegir”. Funcionaría como complemento de la democracia representativa.
  • Democracia participativa: bien comunal democrático, presupuesto participativo. Promoción del compromiso democrático.

Fuente: Christian Felber: “La Economía del Bien Común”. 2012

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 1: Valores

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 2: Giro radical del marco legal económico

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 3: El balance del bien común es el prioritario

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 4: El crecimiento económico deja de ser un fin

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 5: Cooperar en lugar de competir

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 6: Democratización de la empresa

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 7: los bienes democráticos

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.1: Un sistema financiero diferente. Unión Monetaria global y moneda local

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.2: Un sistema financiero diferente. Una banca democrática

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 9: Cuidado del medio ambiente

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 10: trabajar menos para que trabajen todos (y vivan mejor)

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 11: La educación como motor del cambio

 

Rasgos fundamentales de la EBC (11): La educación como motor del cambio

educación

La educación es la base de toda sociedad. En ella está la explicación de las sociedades actuales y el germen de las futuras y precisamente por ello, es un tema de vital importancia.

Necesitamos una educación que contribuya a cambiar el mundo, humanizándolo. 

Todo proceso educativo debe buscar construir relaciones equitativas, justas, respetuosas de la diversidad y de la igualdad de derechos entre las personas; que posibilite que nos construyamos como sujetos y actores sociales, capaces de hacer rupturas con el orden social imperante que se nos impone como única posibilidad histórica (el modelo de globalización neoliberal); capaces de cuestionar los estereotipos y patrones ideológicos y éticos vigentes como verdades absolutas (el individualismo, la competencia, el mercado como regulador de las relaciones humanas…); capaces de aprender y desaprender permanentemente , capaces de imaginar y de crear nuevos espacios y relaciones entre los seres humanos concretos con quienes convivimos en el hogar, comunidad, trabajo, país, región; capaces de suscitar una disposición vital solidaria con el entorno social y medioambiental; capaces de desarrollar nuestras potencialidades racionales, emocionales y espirituales como hombres y como mujeres, superando la socialización de género patriarcal y machista y construyendo nuevas relaciones de poder en la vida cotidiana y el sistema social.

Uno de los requisitos más importantes y condición previa para el florecimiento de la economía del bien común es la intervención de nuevos valores, la sensibilización de la conciencia del ser humano incluyendo el propio cuerpo, la práctica de competencias sociales y comunicativas y el aprecio por la naturaleza. Por eso, se proponen seis contenidos básicos aptos para cualquier curso escolar: educación emocional, educación ética, educación comunicacional, educación para la democracia, educación para descubrir la naturaleza y conocimiento del cuerpo.

Educación emocional. Aprender a reconocer los sentimientos, a tomarlos en consideración, a no avergonzarse por ello y a hablar sobre ellos. La comunicación no violenta ha demostrado que una cantidad ingente de conflictos en las relaciones no se resuelven porque las personas no consiguen hablar sobre sus sentimientos y necesidades, ya que no han aprendido nunca a hacerlo. En vez de eso, se dedican a dirigir reproches contra aquellos que no han satisfecho sus necesidades y les han hecho daño. Con esto se alejan de sus propios sentimientos y necesidades, que era de lo que se trataba, y encima dañan a la otra persona. Se forma una espiral dañina interminable, mientras el origen del problema permanece, sin ninguna opción de que se resuelva.

Educación ética. Enseñar los distintos enfoques de los valores y a discutir sobre ellos para formar una inteligencia crítica y dar a conocer aspectos de los valores inconscientes. Por ejemplo, los niños aprenden que se puede competir, y los efectos que eso tiene; pero también que pueden cooperar y cómo impacta comportarse así. También aprenden los principios éticos básicos de las distintas corrientes filosóficas y religiosas en una visión general.

Educación comunicacional. Aprender sobre todo a escuchar. A prestar atención. A tomar en serio. A discutir objetivamente, sin ofensas personales o valoraciones. Puede parecer banal, pero estamos a años luz todavía de una cultura que valore y sepa mantener una discusión abierta y sin violencia. Una democrática cultura de la discusión se caracteriza porque yo trato a los que piensan diferente con respeto, en definitiva, porque expongo mis argumentos con claridad y calma. En la educación comunicacional los niños aprenden también —gracias a la socialización— que existe una forma de comunicación que diferencia hombres de mujeres, para reconocer los papeles aprendidos y poder corregirlos. También aprenderán que los malentendidos son la regla general, y que se necesita de algo de esfuerzo para alcanzar una mutua comprensión.

Educación para la democracia. La democracia es el concepto occidental más valioso. Pero cómo ese valor se llena de vida o se mantiene vivo —interfiriendo, opinando, decidiendo y co-diseñando todos los aspectos de la vida pública— no es nunca, o casi nunca, objeto de estudio en el colegio. La democracia se enseña como un factor seguro, y no como un frágil y vulnerable progreso que en cualquier momento se puede volver a perder. Y de hecho se ha vuelto a perder, porque la mayoría de las personas no encuentran posibilidad de participar, no se involucran, se apartan de la «polis» y del «ágora» con repulsa y frustración; porque se nos imponen otros contenidos vitales —consumo, diversión, drogas— a través de una industria mediática enemiga de la democracia y asesina del espíritu. Se podrían enseñar los siguientes elementos de la educación para la democracia: a) cómo muchos intereses se transforman en uno; b) cómo se toman las decisiones, para que con ellas todo el mundo pueda vivir bien (por ejemplo, a través del consenso sistemático); c) que un trato respetuoso a las diferentes necesidades es la premisa básica para confeccionar la voluntad satisfactoria de una mayoría amplia; d) que se pide el compromiso atento de todos para evitar que se instauren intereses particulares; e) que no se puede delegar la responsabilidad democrática, sino sólo la puesta en práctica. Y sobre todo, se debe enseñar esto: que la democracia acaba de empezar. Hemos degustado aproximadamente una décima parte de las posibilidades de la democracia; la gran experiencia de la «democracia real» aún está pendiente.

Educación para descubrir la naturaleza. Una economía que apuesta por el perpetuo crecimiento del dinero, de los ingresos, del patrimonio y de los bienes materiales está enferma en el sentido de que se ha roto el equilibrio de relaciones. Es «absoluta», desligada del resto de valores y de su base natural: el ecosistema planetario. La esencia de esta enfermedad es la falta de unión y la escasa capacidad de establecer relaciones que tienen muchas personas hacia sí mismas, hacia los demás, hacia su entorno natural y hacia un todo. La cura podría consistir en retomar esas relaciones, en cuidar y equilibrar aquello que es un camino seguro hacia la felicidad. Innumerables personas de todas las culturas han informado que una relación intensiva y valiosa con el medio ambiente, los seres vivos, los ríos, las montañas y el cielo es capaz de curar a los hombres. Si nos regalamos unas horas intensivas en la naturaleza, muy posiblemente el día transcurre feliz hasta el final. En esta asignatura, los niños aprenden no sólo a conocer las plantas, los animales, el agua en sus distintas formas y las piedras. También experimentan el impacto curativo de la naturaleza en cuerpo y alma propios: viento y lluvia, nubes y agua, las estrellas, las flores, las montañas, el silencio. Para aquel que experimenta una unión profunda con la naturaleza pierden atractivo los centros comerciales, la bolsa y tal vez hasta los coches. En cualquier caso, puede que un año de menos consumo material traiga un plus de calidad e intensidad de vida, incluso cuando desde el punto de vista clásico de los economistas de mercado esto significa una traición a la economía, la destrucción de la competitividad de la economía nacional y recesión.

Conocimiento del cuerpo. «La solidaridad es la ternura de los pueblos», decía Che Guevara. Pero ¿cómo se van a comportar los Estados afectuosos unos con otros, si ni nosotros conseguimos ser cariñosos con nosotros mismos? Muchos de nosotros nos alimentamos mal, nos movemos poco, nos abrazamos y acariciamos todavía menos, casi nunca nos damos masajes, ni se los damos a otros, ni tampoco los recibimos. Aunque hasta el momento es uno de los caminos hacia la felicidad de los hombres más rápidos que he conocido. Si comparamos el tiempo que gastamos en ir de compras, ver la televisión, ganar dinero y dar o recibir masajes, saldría a la luz la triste subordinación del cariño y las caricias. El cuerpo humano es un organismo infinitamente sensible con un fino sistema sensorial. Todos estamos en disposición de percibir sutilmente que cada paso, cada roce con algo, se puede convertir en una profunda experiencia sensorial y un masaje del alma. La intensidad y calidad de vida aumentaría tanto que no quedaría tiempo para experiencias no sensoriales. Cuanto más débil sea la sensación, la percepción física propia, más intensamente tendremos que compensar esa frustración con dinero, comida, alcohol y drogas. Por esto, se debería apoyar que los niños desde una temprana edad desarrollen una sutil, atenta y valiosa relación con su cuerpo que incentive la creatividad y la autenticidad, y sobre esta base, hacia el cuerpo de las otras personas y seres vivos. Se puede empezar con juegos, baile y acrobacias en grupo; y más tarde, tras la pubertad, se puede completar con trabajo corporal, masajes, terapias de energía, yoga y meditación.

Fuente: Christian Felber: “La Economía del Bien Común”. 2012

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 1: Valores

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 2: Giro radical del marco legal económico

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 3: El balance del bien común es el prioritario

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 4: El crecimiento económico deja de ser un fin

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 5: Cooperar en lugar de competir

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 6: Democratización de la empresa

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 7: los bienes democráticos

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.1: Un sistema financiero diferente. Unión Monetaria global y moneda local

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.2: Un sistema financiero diferente. Una banca democrática

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 9: Cuidado del medio ambiente

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 10: trabajar menos para que trabajen todos (y vivan mejor)