Rasgos fundamentales de la EBC (y 12): profundización en la democracia

Democracia

“Tomando la palabra en su rigurosa acepción,

no ha existido nunca verdadera democracia y no existirá jamás”.

(Jean-Jacques Rousseau)
Aunque formalmente vivimos en una democracia, cada vez menos personas sienten que pueden realmente participar en la vida social. Cada vez más a menudo los gobiernos toman decisiones que van en contra de las necesidades y los intereses de la mayoría de la población: la desregulación de los mercados financieros; la no desmembración de bancos sistémicos; la privatización de servicios públicos como los suministros de agua o de energía, la red ferroviaria, el servicio de correos o los bancos; la patada a la competencia local (pymes y comercios locales) mediante tratados de libre comercio; la liberalización de la circulación de capital hasta en el último paraíso fiscal; la tolerancia de la desigualdad salarial hasta en una proporción de trescientas cincuenta mil veces; la implantación de manipulación genética en la agricultura; la legalización de patentes de seres vivos; el tratado EURATOM; la obligación de rearme según el Tratado de Lisboa; la brutal represión de los manifestantes en la cumbre del clima de Copenhague, las torturas de Guantánamo, o el ataque contrario a las leyes internacionales en Iraq. Con un proceso democrático directo, en la mayoría de los países seguramente ninguna de estas decisiones habría obtenido una mayoría absoluta. Aun así, se decidieron formalmente por gobiernos y parlamentos democráticamente legitimados. Las causas de la creciente distancia entre ciudadanos y sus representantes son varias:

  • Quien sólo puede votar una vez cada cuatro o cinco años el programa de un partido político en realidad no tiene nada. Las promesas electorales son tan inflacionarias como no vinculantes. Cuando el gobierno no cumple sus promesas, los votantes se vuelven en gran medida impotentes. Tenemos que esperar hasta las siguientes elecciones, y entonces podremos «castigar» al gobierno por haber incumplido lo que consideramos una promesa especialmente importante. Pero ¿cómo? ¿Tenemos que cambiar de partido político? ¿Hay algún partido cuyo programa en general me guste más? ¿Y qué pasa si no hay absolutamente ningún partido de los que se presentan cuyo programa contenga los temas para mí más importantes? ¿Qué pasa si el partido «castigado» no entiende por qué ha sido castigado, porque no es posible castigar por una única decisión, sino sólo por la totalidad de la legislatura?
  • Las élites económicas se funden cada vez más con las élites políticas. A menudo colocan altos ejecutivos o grandes empresas directamente en el gobierno, y ponen a ministros y cancilleres en los grupos de presión. Una pequeña muestra: el ex presidente José María Aznar es consejero de Murdoch; el ex presidente Felipe González es consejero de Carlos Slim y el ex ministro de economía Pedro Solbes es presidente de Barclays España. Y al revés, en Alemania ocupan directamente altos cargos de la administración pública unos trescientos funcionarios «prestados» de grandes corporaciones. Los banqueros más poderosos redactan la normativa de rescate de los bancos, y los parlamentos la ratifican. El problema de esta intimidad social entre política y economía se vuelve más candente cuanto más ricas y poderosas se vuelven las élites. Esto muestra que las élites económicas son el problema en sí mismo, y endurece la reivindicación de la limitación de las desigualdades. Las élites materiales están en contradicción con una sociedad democrática en la que todas las personas deberían tener los mismos derechos, las mismas oportunidades y las mismas posibilidades de participación.
  • Estas élites también tienen una influencia desproporcionada sobre los medios más relevantes: a través de contactos personales con directivos de los medios que buscan y cuidan ese contacto para asegurarse una fuente de información; compartiendo los mismos valores con las élites mediáticas (los poderosos, cuando se trata de obtener poder, son altamente cooperativos); a través de la inserción de publicidad de aquellas entidades de las que dependen económicamente los medios; y en forma de control directo sobre la propiedad (muchos periódicos y cadenas de televisión pertenecen a bancos, inversores financieros e incluso corporaciones armamentísticas). Esto no debería ser posible.
  • También la principal corriente científica sigue en muchas ocasiones la opinión de los poderosos. A decir verdad, las universidades públicas ofrecen siempre sitio a enfoques alternativos, pero la «corriente principal» fluye paralela al concepto del mundo de los poderosos, porque a) muchos intelectuales provienen de buena familia y toman partido para los de su propia «clase»; b) como consecuencia de la liberalización, a las universidades se les asignan cada vez más fondos de A decir verdad, las universidades públicas ofrecen siempre sitio a enfoques alternativos, pero la «corriente principal» fluye paralela al concepto del mundo de los poderosos, porque a) muchos intelectuales provienen de buena familia y toman partido para los de su propia «clase»; b) como consecuencia de la liberalización, a las universidades se les asignan cada vez más fondos de terceros provenientes de la economía; y c) algunos grupos de presión privados no sólo provocan la escasez de dinero público, sino que se aprovechan de ello para colocar a personas afines a su ideología en las plazas destinadas a profesores invitados de las universidades.
  • Los think tanks (laboratorios de ideas) trabajan para aquellos que les pagan. Por norma general con círculos económicos influyentes cuyas necesidades poco tienen que ver con las necesidades de la mayoría de la población. Por ejemplo, la Iniciativa Nueva Economía de Mercado Social, una institución que tiene poco de círculo de intelectuales vinculados a la educación o de cocina para pobres, y parece más una campaña de las poderosas asociaciones del sector industrial para la descomposición del Estado de bienestar solidario.
  • Los partidos políticos son financiados por empresas, con los resultados correspondientes: en Estados Unidos los lobbies financian directamente a los parlamentarios. Dos ejemplos: los diputados del congreso que aprobaron la normativa de los derivados financieros recibieron la cantidad de 940.000 dólares estadounidenses, mientras que aquellos que votaron en contra obtuvieron veintisiete millones de dólares. Los partidarios del control de la Reserva Federal recibieron 40.000 dólares; los detractores, diez millones de dólares. La ley desapareció sin pena ni gloria.
A causa de estas condiciones y desarrollos, la democracia se encuentra en una seria crisis. Si permitimos que queden intactas las desigualdades económicas, los lobbies y la concentración de medios, y reducimos la «democracia» a un voto para un partido político cada cuatro o cinco años, entonces ésta se suprime a sí misma. Para conseguir una democracia viva, se tiene que empezar por desligar la política de la economía, así como limitar las desigualdades. Y finalmente llegar hasta una consolidación histórica de los derechos de participación y control democráticos en la que el mayor número posible de personas tiene que poder debatir, decidir y participar en el mayor número de planos posibles, incluso en los períodos entre las elecciones y en aspectos democráticos de la vida socioeconómica.
¡Nosotros somos soberanos!
El primer requisito previo al renacimiento de la democracia es el desarrollo de una conciencia soberana. «Soberanos» proviene del latín «superanus» y significa «estar sobre todo». Mientras que con el absolutismo el rey era el soberano y estaba por encima de todo, desde la Ilustración y las revoluciones burguesas, es la población la que debería estarlo; así está expuesto en muchas constituciones. Sin embargo, esta reivindicación teórica casi no se da en la realidad. El único derecho soberano a disposición de la población son la elección de los partidos políticos y la última palabra en las reformas importantes de la Constitución. Esto es demasiado poco para una soberanía real. Ésta tendría que abarcar también que el soberano pueda:
  • elegir un gobierno concreto;
  • revocar al gobierno;
  • corregir al Parlamento en un anteproyecto de ley;
  • poder proponer leyes a votación;
  • modificar la Constitución por iniciativa propia;
  • votar directamente una asamblea constitucional;
  • controlar y dirigir los servicios públicos básicos más importantes.
Actualmente, esto no sucede ni en la Unión Europea ni en Estados Unidos, porque el monopolio está en nuestros representantes: en los Estados nacionales en el gobierno y el Parlamento, en Estados Unidos en el Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes.

Consolidación de la separación de poderes

Rara vez un principio básico no se discute. El principio democrático de la separación de poderes es uno de esos casos fortuitos. Cuanto más elemental nos resulta hoy en día la separación de los poderes del Estado entre Parlamento, gobierno y justicia, y su control recíproco, menos reflexionamos y nos cuestionamos qué pensamiento fundamental se encuentra realmente detrás de dicha separación: ¿cuál es el objetivo esencial de este principio? Se trata de que el poder no debe estar muy concentrado para que no se abuse de él. Ninguna instancia debería ser demasiado poderosa en relación con las demás, porque se acabaría la libertad, y en este caso, la libertad colectiva: la democracia. Hay tanto en juego que el principio de la separación de poderes bien merece una reflexión más intensa y un desarrollo consecuente.

Ya hemos empezado a debatir de hecho el primer paso de este desarrollo: la separación de poderes más eficiente entre pueblo soberano y sus representantes. En realidad, ¿por qué elige el pueblo soberano representantes? Porque en la mayoría de países vive tanta gente que no pueden participar todos de forma coherente en todas las elecciones. La democracia básica encuentra su limitación en el número de personas que participen en ella. Detrás de la elección de gobierno y Parlamento se esconde una separación de tareas; no se trata de crear un nuevo órgano per se más importante que el pueblo soberano. Gobierno y Parlamento son sólo sus agentes (representativos), cuyo objetivo consiste exclusivamente en ejecutar la voluntad del pueblo soberano. Que sea realmente esto lo que hace el gobierno no está garantizado por nada. La tentación de abusar del poder que ostentan temporalmente es mayor cuantos menos derechos de control tiene el pueblo y más poderosos son los grupos de interés que inundan el gobierno. «No hay nada más peligroso que la influencia de grupos de interés privados en los asuntos públicos», escribió Jean-Jacques Rousseau ya en 1762[68]. Sería funesto que el cliente soberano tuviera las manos atadas hasta el siguiente pedido (elección) y sólo le restara esperar, sin amparo, que el gobierno cumpla su voluntad. Entonces sucede justo lo que cada vez se está convirtiendo en más habitual: gobierno y Parlamento se convierten en una «dictadura temporal», porque se someten a los lobbies más más insistentes o incluso han sido impuestos por ellos. El ignorado pueblo soberano puede protestar y manifestarse, pero ¿qué logra con eso, si no tiene ningún derecho? ¿No tiene más sentido que el mandante soberano corrija en cualquier momento al mandatario cuando éste no hace lo que él quiere? Rousseau opinaba que el pueblo soberano debía «limitar, modificar y retirar el poder que había depositado en el gobierno, siempre que quisiera».
Democracia directa en tres pasos
Esto significa por un lado que el pueblo soberano pueda rechazar una ley que le desagrade. Y, por el otro, que pueda proponer y aprobar por sí mismo una ley que no esté incluida en la «oferta» del gobierno. Para ambos casos se puede emplear el mismo procedimiento:
Primer paso: Cada ciudadano o grupo de ciudadanos puede reunir argumentos que apoyen una ley deseada.
Segundo paso: Si esta propuesta de ley encuentra suficientes seguidores, por ejemplo la mitad de un 1 por ciento de la población con derecho a voto, se efectúa una petición de referéndum a nivel nacional.

Tercer paso: Si esta petición de referéndum —recogida de firmas en los centros electorales de todo el país— supera este obstáculo ampliamente, por ejemplo un 3 por ciento, se somete a un referéndum nacional obligatorio, cuyo resultado pasa a ser un decreto ley vinculante.

La democracia directa está avanzando a nivel mundial: desde 1951 hasta 1960 hubo tan sólo cincuenta y dos referéndums, desde 1991 hasta 2000 ya fueron doscientos, y durante la primera década del tercer milenio llegarán a los mil[71]. En Alemania, en los últimos cinco años, se implantó el plebiscito como instrumento en la mayoría de los Estados federados y también a nivel municipal. En Baviera existen desde 1995 los referéndums; en Tirol del Sur hay una primera forma de democracia —aunque todavía no satisfactoria— desde 2008.

Pese a esta tendencia común hacia una mayor democracia, se siguen manteniendo generalizados y en parte irritantes reparos y miedos contra la democracia directa.
Democracia de tres pilares

Es necesario seguir desarrollando las medidas propuestas del actual modelo unidimensional de la democracia (sólo democracia representativa) hacia una democracia tridimensional: democracia indirecta (representativa), directa y participativa.

  • Democracia representativa: partidos políticos, parlamento y gobierno. Supondría el escenario principal del proceso democrático.
  • Democracia directa: iniciativas de la ciudadanía mediante referendums y derecho a “deselegir”. Funcionaría como complemento de la democracia representativa.
  • Democracia participativa: bien comunal democrático, presupuesto participativo. Promoción del compromiso democrático.

Fuente: Christian Felber: “La Economía del Bien Común”. 2012

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 1: Valores

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 2: Giro radical del marco legal económico

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 3: El balance del bien común es el prioritario

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 4: El crecimiento económico deja de ser un fin

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 5: Cooperar en lugar de competir

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 6: Democratización de la empresa

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 7: los bienes democráticos

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.1: Un sistema financiero diferente. Unión Monetaria global y moneda local

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 8.2: Un sistema financiero diferente. Una banca democrática

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 9: Cuidado del medio ambiente

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 10: trabajar menos para que trabajen todos (y vivan mejor)

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 11: La educación como motor del cambio

 

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Rasgos fundamentales de la EBC (11): La educación como motor del cambio

educación

La educación es la base de toda sociedad. En ella está la explicación de las sociedades actuales y el germen de las futuras y precisamente por ello, es un tema de vital importancia.

Necesitamos una educación que contribuya a cambiar el mundo, humanizándolo. 

Todo proceso educativo debe buscar construir relaciones equitativas, justas, respetuosas de la diversidad y de la igualdad de derechos entre las personas; que posibilite que nos construyamos como sujetos y actores sociales, capaces de hacer rupturas con el orden social imperante que se nos impone como única posibilidad histórica (el modelo de globalización neoliberal); capaces de cuestionar los estereotipos y patrones ideológicos y éticos vigentes como verdades absolutas (el individualismo, la competencia, el mercado como regulador de las relaciones humanas…); capaces de aprender y desaprender permanentemente , capaces de imaginar y de crear nuevos espacios y relaciones entre los seres humanos concretos con quienes convivimos en el hogar, comunidad, trabajo, país, región; capaces de suscitar una disposición vital solidaria con el entorno social y medioambiental; capaces de desarrollar nuestras potencialidades racionales, emocionales y espirituales como hombres y como mujeres, superando la socialización de género patriarcal y machista y construyendo nuevas relaciones de poder en la vida cotidiana y el sistema social.

Uno de los requisitos más importantes y condición previa para el florecimiento de la economía del bien común es la intervención de nuevos valores, la sensibilización de la conciencia del ser humano incluyendo el propio cuerpo, la práctica de competencias sociales y comunicativas y el aprecio por la naturaleza. Por eso, se proponen seis contenidos básicos aptos para cualquier curso escolar: educación emocional, educación ética, educación comunicacional, educación para la democracia, educación para descubrir la naturaleza y conocimiento del cuerpo.

Educación emocional. Aprender a reconocer los sentimientos, a tomarlos en consideración, a no avergonzarse por ello y a hablar sobre ellos. La comunicación no violenta ha demostrado que una cantidad ingente de conflictos en las relaciones no se resuelven porque las personas no consiguen hablar sobre sus sentimientos y necesidades, ya que no han aprendido nunca a hacerlo. En vez de eso, se dedican a dirigir reproches contra aquellos que no han satisfecho sus necesidades y les han hecho daño. Con esto se alejan de sus propios sentimientos y necesidades, que era de lo que se trataba, y encima dañan a la otra persona. Se forma una espiral dañina interminable, mientras el origen del problema permanece, sin ninguna opción de que se resuelva.

Educación ética. Enseñar los distintos enfoques de los valores y a discutir sobre ellos para formar una inteligencia crítica y dar a conocer aspectos de los valores inconscientes. Por ejemplo, los niños aprenden que se puede competir, y los efectos que eso tiene; pero también que pueden cooperar y cómo impacta comportarse así. También aprenden los principios éticos básicos de las distintas corrientes filosóficas y religiosas en una visión general.

Educación comunicacional. Aprender sobre todo a escuchar. A prestar atención. A tomar en serio. A discutir objetivamente, sin ofensas personales o valoraciones. Puede parecer banal, pero estamos a años luz todavía de una cultura que valore y sepa mantener una discusión abierta y sin violencia. Una democrática cultura de la discusión se caracteriza porque yo trato a los que piensan diferente con respeto, en definitiva, porque expongo mis argumentos con claridad y calma. En la educación comunicacional los niños aprenden también —gracias a la socialización— que existe una forma de comunicación que diferencia hombres de mujeres, para reconocer los papeles aprendidos y poder corregirlos. También aprenderán que los malentendidos son la regla general, y que se necesita de algo de esfuerzo para alcanzar una mutua comprensión.

Educación para la democracia. La democracia es el concepto occidental más valioso. Pero cómo ese valor se llena de vida o se mantiene vivo —interfiriendo, opinando, decidiendo y co-diseñando todos los aspectos de la vida pública— no es nunca, o casi nunca, objeto de estudio en el colegio. La democracia se enseña como un factor seguro, y no como un frágil y vulnerable progreso que en cualquier momento se puede volver a perder. Y de hecho se ha vuelto a perder, porque la mayoría de las personas no encuentran posibilidad de participar, no se involucran, se apartan de la «polis» y del «ágora» con repulsa y frustración; porque se nos imponen otros contenidos vitales —consumo, diversión, drogas— a través de una industria mediática enemiga de la democracia y asesina del espíritu. Se podrían enseñar los siguientes elementos de la educación para la democracia: a) cómo muchos intereses se transforman en uno; b) cómo se toman las decisiones, para que con ellas todo el mundo pueda vivir bien (por ejemplo, a través del consenso sistemático); c) que un trato respetuoso a las diferentes necesidades es la premisa básica para confeccionar la voluntad satisfactoria de una mayoría amplia; d) que se pide el compromiso atento de todos para evitar que se instauren intereses particulares; e) que no se puede delegar la responsabilidad democrática, sino sólo la puesta en práctica. Y sobre todo, se debe enseñar esto: que la democracia acaba de empezar. Hemos degustado aproximadamente una décima parte de las posibilidades de la democracia; la gran experiencia de la «democracia real» aún está pendiente.

Educación para descubrir la naturaleza. Una economía que apuesta por el perpetuo crecimiento del dinero, de los ingresos, del patrimonio y de los bienes materiales está enferma en el sentido de que se ha roto el equilibrio de relaciones. Es «absoluta», desligada del resto de valores y de su base natural: el ecosistema planetario. La esencia de esta enfermedad es la falta de unión y la escasa capacidad de establecer relaciones que tienen muchas personas hacia sí mismas, hacia los demás, hacia su entorno natural y hacia un todo. La cura podría consistir en retomar esas relaciones, en cuidar y equilibrar aquello que es un camino seguro hacia la felicidad. Innumerables personas de todas las culturas han informado que una relación intensiva y valiosa con el medio ambiente, los seres vivos, los ríos, las montañas y el cielo es capaz de curar a los hombres. Si nos regalamos unas horas intensivas en la naturaleza, muy posiblemente el día transcurre feliz hasta el final. En esta asignatura, los niños aprenden no sólo a conocer las plantas, los animales, el agua en sus distintas formas y las piedras. También experimentan el impacto curativo de la naturaleza en cuerpo y alma propios: viento y lluvia, nubes y agua, las estrellas, las flores, las montañas, el silencio. Para aquel que experimenta una unión profunda con la naturaleza pierden atractivo los centros comerciales, la bolsa y tal vez hasta los coches. En cualquier caso, puede que un año de menos consumo material traiga un plus de calidad e intensidad de vida, incluso cuando desde el punto de vista clásico de los economistas de mercado esto significa una traición a la economía, la destrucción de la competitividad de la economía nacional y recesión.

Conocimiento del cuerpo. «La solidaridad es la ternura de los pueblos», decía Che Guevara. Pero ¿cómo se van a comportar los Estados afectuosos unos con otros, si ni nosotros conseguimos ser cariñosos con nosotros mismos? Muchos de nosotros nos alimentamos mal, nos movemos poco, nos abrazamos y acariciamos todavía menos, casi nunca nos damos masajes, ni se los damos a otros, ni tampoco los recibimos. Aunque hasta el momento es uno de los caminos hacia la felicidad de los hombres más rápidos que he conocido. Si comparamos el tiempo que gastamos en ir de compras, ver la televisión, ganar dinero y dar o recibir masajes, saldría a la luz la triste subordinación del cariño y las caricias. El cuerpo humano es un organismo infinitamente sensible con un fino sistema sensorial. Todos estamos en disposición de percibir sutilmente que cada paso, cada roce con algo, se puede convertir en una profunda experiencia sensorial y un masaje del alma. La intensidad y calidad de vida aumentaría tanto que no quedaría tiempo para experiencias no sensoriales. Cuanto más débil sea la sensación, la percepción física propia, más intensamente tendremos que compensar esa frustración con dinero, comida, alcohol y drogas. Por esto, se debería apoyar que los niños desde una temprana edad desarrollen una sutil, atenta y valiosa relación con su cuerpo que incentive la creatividad y la autenticidad, y sobre esta base, hacia el cuerpo de las otras personas y seres vivos. Se puede empezar con juegos, baile y acrobacias en grupo; y más tarde, tras la pubertad, se puede completar con trabajo corporal, masajes, terapias de energía, yoga y meditación.

Fuente: Christian Felber: “La Economía del Bien Común”. 2012

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RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 10: trabajar menos para que trabajen todos (y vivan mejor)

Rasgos fundamentales de la EBC (10): trabajar menos para que trabajen todos (y vivan mejor)

Trabajar menos

En la economía del bien común se da la vuelta a la dinámica del sistema: de la prioridad de recibir a la prioridad de dar. Esto significa que en el «centro», en el mercado, no se plantean competencia y escasez, sino cooperación y riqueza: allí habrá suficiente para todos: todos los que quieran contribuir con un trabajo significativo tendrán esa posibilidad. El que no pueda aportar nada, o no mucho de momento, recibe una renta de solidaridad.

En el caso de que hubiera desempleo, se minimizará, ya que las empresas serán recompensadas por contratar a más gente. Todas las empresas estarán involucradas en la solución de los problemas económicos.
Se reducen las horas normales de trabajo al nivel que quiere la mayoría de la gente: aproximadamente, de 30 a 33 horas semanales. Esto deja más tiempo para los otros tres grandes aspectos del trabajo que a nosotros, las personas, nos completan: el cuidado de las relaciones en el trabajo, trabajo propio y el trabajo comunitario (según Frigga Haug). Sólo con la eliminación de las horas extras la tasa de desempleo en Austria se reduciría en dos terceras partes, de trescientos mil a cien mil desempleados.

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Revisamos el NESI Forum y ¿ahora qué?

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Entre los días 19 y 22 de Abril se celebró en Málaga el NESI Forum, Foro Global sobre Nueva Economía e Innovación Social que reunió por primera vez en la historia a los principales representantes internacionales de los llamados Nuevos Movimientos Económicos (NEMs). Entre otros movimientos participó la Economía del Bien Común, destacando la presencia de Chirstian Felber, su impulsor.

La Economía del Bien Común de Málaga estuvo presente desde la organización previa al evento y participó en un taller para estudiantes de Educación Secundaria, incluido en el NESI Junior.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y calzado

El foro comenzó con la lectura de la “Carta de Málaga: Nueva Economía e Innovación Social”, documento que ha sido creado de forma conjunta por más de 600 ciudadanos y representantes de movimientos de nueva economía de 35 países y se cerró con casi 100 propuestas para reconducir el sistema económico. Entre ellas destacan, por ejemplo, la creación de organizaciones que aglutinen a usuarios potenciales de productos y servicios para proveer de ideas a los fabricantes e ideólogos; potenciar la economía circular a través de la educación en centros educativos; la profesionalización de las organizaciones no gubernamentales y la remuneración del voluntariado.

El campo de energía de la EBC de Málaga se reunió el pasado 2 de Mayo, en el local de Merkaético El Cenacho, en la calle Reboul 38, para revisar cómo se vivió el NESI Forum, analizando los puntos fuertes y débiles, y para hacer propuestas sobre qué caminos seguir, partiendo de lo vivido en ese evento.

PUNTOS FUERTES

  • Ha servido para llenarnos de ilusión y para reforzar nuestro impulso para trabajar por la difusión de la Economía del Bien Común y para buscar fórmulas de colaborarción con otros movimientos y corrientes de economías alternativas.
  • Fue un gran banco de ideas a replicar.
  • Supuso una oportunidad única para conocer personas implicadas en el cambio del modelo económico vigente.
  • Puede servir para el fortalecimiento de un tejido en red.
  • La confluencia de diversos movimientos es muy enriquecedora y todos los movimientos pueden aprender y mejorar con aportaciones de los otros.
  • El trabajo con los jóvenes supuso uno de los momentos centrales, y más esperanzadores.
  • Se descubrieron fuentes de financiación que pueden favorecer el desarrollo y la mejora del trabajo en la difusión de nuevos modelos económicos, como la EBC.
  • Reforzar la conciencia de que las nuevas economía están unidas por poner a la persona en el centro.
  • La interacción con otras personas ha servido para el crecimiento del campo de energía con la incorporación de nuevos colaboradores.
  • Sirvió para que varios ayuntamientos de Málaga se hayan interesado en la EBC y para que se concreten encuentros con ellos para colaborar.

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La Economía del Bien Común de Málaga está en el NESI Forum

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NESI es un Foro Global sobre Nueva Economía e Innovación Social que reúne por primera vez en la historia a los principales representantes internacionales de los llamados Nuevos Movimientos Económicos (NEMs).

NESI se celebrará en Málaga, desde hoy hasta el 22 de Abril.

Los llamados Nuevos Movimientos Económicos (NEMs) ya están demostrando la viabilidad de otros modelos alternativos como la Economía Social y Solidaria, la economía del Bien Común, la Economía Colaborativa (basada en valores), la Economía Circular, el Comercio Justo, las Empresas Sociales, las Ciudades en transición o el Decrecimiento.

Por todo lo anterior, el objetivo principal de este proyecto que se abre camino, el NESI Global Forum, es fortalecer la colaboración entre todos los NEMs y organizaciones, movimientos y personas que trabajan para avanzar en la transición hacia una economía más democrática y orientada a las personas.

La Economía del Bien Común (EBC) será uno de los modelos económicos que estará presente en este foro mundial. Estará representado de forma destacada por la presencia de Christian Felber, impulsor de este modelo económico, que el día 21 hablará sobre cómo remodelar el comercio para el bien común y cómo promover las comunidades en el cambio local; además participará en un debate sobre cómo lograr los objetivos de desarrollo sostenible.

El Campo de Energía de Málaga aporta un taller que se celebrará el día 21, dentro del espacio denominado NESI Junior, que tratará de concienciar sobre la necesidad de favorecer una economía más justa, solidaria, cooperativa y democrática  a 100 estudiantes de Secundaria que vendrán del IES Cerro del Viento.

Taller: Juego de Rol para Debatir y Crear una Empresa con los Valores de la Nueva Economía frente a la economía convencional

DESCRIPCIÓN

Este desafío colaborativo implica a estudiantes de Educación Secundaria, a su profesorado y a simpatizantes y participantes de la Economía del Bien Común.

Se basa en un juego de debate, con roles repartidos al azar entre los participantes, para que se pongan de manifiesto principios y valores de la Economía.

Los juegos de rol de debate son una estrategia muy eficaz para trabajar los valores, las actitudes y los principios de acción, toda vez que favorecen la reflexión, el análisis y el debate argumentado sobre temas claves.

OBJETIVOS

Difundir los principios y valores de la Economía del Bien Común entre la comunidad educativa (Centros de Educación Secundaria).
Concienciar sobre la necesidad de favorecer una economía más justa, solidaria, cooperativa y democrática.
Trabajar y fomentar valores como la confianza, el aprecio, la cooperación, la solidaridad y voluntad de compartir en la comunidad educativa.

METODOLOGÍA

El desafío consiste en la realización de talleres prácticos en aulas de Centros de Educación Secundaria.

En cada uno de los talleres se crean dos proyectos empresariales: Uno basado en los principios de la economía clásica capitalista (rentabilidad, competitividad,…), y otro basado en los principios y valores que definen a la Economía del Bien Común (beneficios sociales, cooperación,…).

Los participantes, divididos en grupos, por roles (clientes, proveedores, trabajadores, empresarios,…), y para cada proyecto empresarial, elaboran una propuesta de empresa.

En una segunda fase defienden su propuesta en un debate público. Durante el debate se ponen de manifiesto los principios y valores que sustentan a cada uno de los modelos empresariales y se generan argumentos a favor y en contra de las diferentes posturas.

En una tercera fase, los participantes liberados de sus roles valoran la experiencia realizada y los argumentos empleados por cada uno de los grupos, tanto los propios como de las posturas contrarias.

Dinamizan:
Juan Carlos Tójar Hurtado. Catedrático de la UMA
Leticia Concepción. Profesora de la UMA
María Gracias Sánchez Ramos, IES Cerro del Viento

La Economía del Bien Común, desde su origen, entiende que el mejor motor para el cambio social es la educación. Actualmente cuenta con una nueva herramienta para continuar con la difusión y fomento del Bien Común en los centros docentes. Tras el período de exposición pública establecido ha sido aprobado el PROTOCOLO DE CENTROS EDUCATIVOS DEL BIEN COMÚN al que se pueden adherir todos los centros de educación interesados en promover y difundir sus buenas acciones.

Superado el período de exposición pública establecido, y teniendo en cuenta las propuestas realizadas, ha sido aprobado el Protocolo de Centros Educativos del Bien Común. Por lo tanto, y a partir de ya, todos los interesados pueden servirse de esta herramienta para continuar con la difusión y fomento de la EBC en los centros educativos.

Esta denominación y clasificación pretende dar visibilidad a las buenas acciones realizadas por los centros, y animarles así a sumarse en la difusión del Bien Común, en la medida que ellos quieran participar e implicarse. Sus buenas prácticas o acciones concretas encaminadas al fomento de este modelo serán registradas y reconocidas, creando una gran red de Centros Educativos del Bien Común con quien compartir experiencias, materiales y proyectos.

Esta nueva figura, que todavía no estaba creada en la EBC, busca animar a los Centros Educativos de toda índole, como Universidades, Institutos, Colegios públicos o privados, a difundir y fomentar la EBC. Y se suma a las otras ya en activo como “Empresas del Bien Común” o “Municipios del Bien Común”.

Octavillas CEBC Málaga

La EBC de Málaga también estará presente el día 22, con un stand en el Mercado NESI, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, donde queremos animar a las personas interesadas que se acerquen a conocer los principios de la Economía del Bien Común y a incorporarse al movimiento para el cambio de modelo económico: empresarios, docentes, economistas, ciudadanía en general, que estén convencidos de que se debe sustituir el modelo económico vigente por otro, con valores como la honestidad, la cooperación, la ecología, la democracia o la compasión, donde la persona se convierta en el centro .

Si estás interesado en conocernos puedes contactar con nosotros pinchando AQUÍ

 

 

 

Entrevista de Iñaki Gabilondo a Christian Felber: Qué es la Economía del Bien Común

Qué es

“La Economía del Bien Común permite a los seres humanos ser como queremos ser”

Aquí dejamos el vídeo con  una entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo al impulsor de la Economía del Bien Común, Christian Felber, que resume perfectamente los principios fundamentales de este modelo económico.

La Economía del Bien Común es la economía del sentido común, que asume los valores que todo el mundo incluye en sus constituciones y busca como fin prioritario el beneficio social frente a los modelos que lo centran en el beneficio económico.

Dedica un poco más de tres cuartos de hora para conocer mejor esta nueva forma de ver la economía que podría cambiar el mundo, empleando a las empresas como el motor de ese cambio.

Para más información o para incorporarte a la difusión de la Economía del Bien Común puedes ponerte en contacto con nosotros. PINCHA AQUÍ

Rasgos fundamentales de la EBC (9): cuidado del medio ambiente

Cuidado del medio ambiente

El valor ecológico es uno de los elementos fundamentales del “balance del bien común”; las empresas conseguirán más beneficios legales y rentabilidad si son responsables con el medio ambiente y producen productos ecológicos y estarán más cerca de la quiebra si no lo hacen.

El beneficio de las empresas revertirá para inversiones con plusvalía social y ambiental; el mercado internacional se basará en el “comercio justo”; a la naturaleza se le reconocerá un valor propio.

El crecimiento económico ya no será un objetivo y sí la reducción de la huella ecológica de individuos, empresas y países a una cota sostenible a nivel mundial; etc.

Propone que los derechos de la naturaleza sean recogidos en las constituciones nacionales.

A la naturaleza se le concede un valor propio por lo cual no puede transformarse en propiedad privada. Quien necesite un pedazo de tierra para vivir, agricultura o comercio, se le cede una superficie limitada de forma gratuita o pagando una tasa de utilización.

El uso de la tierra está condicionado a criterios ecológicos y al uso concreto. Esto será el final de la especulación inmobiliaria, el “landgrabbing” (apropiación de grandes superficies por multinacionales u otros países) y del latifundismo. En contrapartida, se anula el impuesto sobre el terreno.

Un nuevo objetivo será la reducción de la huella ecológica de personas privadas, empresas y naciones, hacia un nivel globalmente sostenible y justo. Nuestra libertad de elegir un estilo de vida determinado encuentra su fin cuando limita la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o por lo menos llevar una vida en dignidad. Personas privadas y empresas serán incentivadas para medir su huella ecológica y reducirla a un nivel globalmente sostenible y justo.

El Balance del Bien Común mide, entre otros factores, como puede afectar la actividad de las empresas en las nuevas generaciones y en el medio ambiente.

El objetivo de una empresa del bien común es el forzar la conciencia ecológica, así como posibilitar el comportamiento ecológico en la empresa.

En la Matriz del Bien Común se valoran cómo se aplican en cada empresa los valores de sostenibilidad medioambiental en cada grupo de contacto: en los proveedores, con una gestión que reduzca la huella ecológica; en los financiadores, con una gestión ecológica de las finanzas; en los empleados, con una promoción de su comportamiento ecológico; en los clientes, con una concepción ecológica de los productos y servicios, y en el ámbito social, con la reducción de los efectos perjudiciales al medio ambiente.

Entre las propuestas que hace para tener en cuenta un modelo de crecimiento ecológico, destacan:

  • Una gestión política global de recursos que limite la extracción de materias primas y organice su distribución de acuerdo a criterios de justicia y sostenibilidad;

  • Una “ecologización” radical del sistema fiscal.

  • La medición de la huella ecológica individual de cada uno, con la asignación de un presupuesto global de los recursos per cápita, con el fin de que nos anime a elegir un estilo de vida que pudiera ser elegido por todas las personas en la Tierra, sin reducir las oportunidades de vida de las otras personas o de las generaciones futuras.
  • Frenar los superávits que, entre otras cosas, conduzcan a adquisiciones devoradoras del medio ambiente y favorecer aquellos que se dediquen a la mejora medioambiental.

Como ya se ha mencionado anteriormente, el crecimiento en la economía del bien común no es un fin en sí mismo; y, como el éxito de una empresa ya no se mide según el balance financiero, el crecimiento de los valores monetarios ya no es un medio útil/coherente para alcanzar esta meta.

El dinero es sólo un medio para aumentar el bien común, y, si es menos lo que se requiere para lograr un mayor bien común, no hay el menor problema. En consecuencia, habrá —con suerte— un crecimiento duradero del bien común, pero no necesariamente uno de dinero, y con seguridad ningún aumento en el uso de la naturaleza ni de recursos materiales, porque parte del nuevo objetivo es usarlos de manera más eficiente y conservarlos. El resultado del balance del bien común es aún mejor:
  • cuanto menor es el número de productos inútiles que genera una empresa;

  • cuanto menor es el uso de recursos que se requiere en toda la cadena de valor;

  • cuanto menor sea el impacto medioambiental de los productos de desecho;

  • cuanto más completo sea el uso de los recursos utilizados en el circuito económico.

Así se crea un impacto en la dirección hacia la eficiencia de los recursos, el reciclaje, la reutilización, cero emisiones y cero residuos: «cradel to cradel». Este tornillo se mantendrá firme —estándares mínimos, puntos de bien común y el aumento de los incentivos legales— hasta que en la economía nacional el consumo de recursos económicos/emisiones contaminantes retrocedan completamente y se instalen en un nivel sostenible en el ámbito mundial o se reduzca por debajo de él.

Sin embargo, el balance del bien común no sustituye todos los demás instrumentos de política medioambiental, sino que los refuerza. Se requiere además:
  • una gestión política global de recursos que limite la extracción de materias primas y organice su distribución de acuerdo a criterios de justicia y sostenibilidad;
  • una ecologización radical del sistema fiscal;
  • si fuera necesario y las otras medidas no fueran suficientes, la medición de la huella ecológica individual de cada uno, con la asignación de un presupuesto global de los recursos per cápita.
Todos los estudios científicos sobre este tema revelan que un menor uso de los recursos y del consumo material no tienen por qué significar una reducción en la calidad de vida o de comodidad, sino todo lo contrario: si los ríos, lagos, bosques y campos ofrecen de nuevo un lugar de descanso; si las viviendas y las casas ya no necesitan petróleo y gas debido a un buen aislamiento, al uso de materiales naturales y a un diseño inteligente (y los países ya no emprenden guerras por el control de los recursos); si los muebles huelen a madera natural y halagan a los ojos como los pies descalzos; si la comida alimenta y llena de energía; si se pudiera llegar a pie a todos los sitios importantes a diario, o en un transporte público adecuado; si el ambiente de trabajo está libre de estrés, es relajado y se aprecia; si la pobreza y la mendicidad en las calles y lugares públicos desaparece, porque todos están integrados en la vida social y económica con igualdad de oportunidades y derechos; y si todos saben que su estilo de vida no priva a la gente en otros países alrededor del mundo ni a las generaciones futuras de sus oportunidades de existencia y de desarrollo, entonces ¡se vive simple y llanamente mejor!
Fuente: Christian Felber: “La Economía del Bien Común”. 2012

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 1: Valores

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 2: Giro radical del marco legal económico

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 3: El balance del bien común es el prioritario

RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 4: El crecimiento económico deja de ser un fin

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RASGOS FUNDAMENTALES DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN 6: Democratización de la empresa

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